Un país inventa un sonido para sobrevivir.
Un grano se abre bajo presión para revelar su esencia.
Dos viajes que empiezan en Etiopía.
Uno se convierte en sonido.
El otro madura, fermenta y se tuesta
hasta volverse
taza.
Ambos viajan por rutas forzadas.
Ninguno viaja como lujo.
La música jamaiquina no surge en un contexto de paz.
Surge de trauma y reensamblaje.
El café tampoco.
Cada etapa responde a temperatura, humedad, presión, tiempo.
Cada error queda registrado.
No se puede borrar después.
Esto no es una clase. No es un documental.
Es un viaje en estaciones:
Música, aroma, textura, historia.
Un solo continuo donde el grano se abre al mismo tiempo que el ritmo.
Transformación bajo presión.
Lista de interés
Cupos limitados. Dejá tu email y te avisamos primero.